Hay momentos en los que creo que todo debería tan solo detenerse. Que las piezas de todos los relojes pararan en seco por solo un instante, y que los segundos pasaran en vano por nuestras mentes.
Los suspiros se quedarían atrapados en las gargantas de los débiles y los gritos en las de los desesperados. Los aplausos estarían estancados entre las manos de aquellos que son efusivos, y las carcajadas no sonarían en los oídos de los optimistas.
El viento debería dejar de soplar, los pájaros deberían dejar de volar, los estúpidos deberían dejar de hablar y las lágrimas deberían dejar de caer.
Tan solo un momento, donde lo único que hubiese en el mundo fuese exactamente eso que nos prohíbe cumplir nuestros sueños, Absolutamente nada.
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